viernes, 26 de abril de 2013

Capítulo 04.Curiosity





Capítulo 04.Curiosity




Su cabeza en esos momentos es un total caos, sus pensamientos pasan tan rápido, se enredan confundidos en la paradoja enredadera que resulta ser su mente. Y no es que antes no fuera una nebulosa desorientada y perdida en un infinito espacio sin retorno, mayormente siempre le ha resultado mejor actuar sin pensar. ¡Así es! Porque mortificarse por cosas triviales, sin sentido.
¿Conciencia? Si alguna vez la tuvo, no lo recuerda. 
Su reflejo en el espejo que se encuentra a un costado de su dormitorio, le recuerda la elevada erección que palpita dolorosa por algo de atención.
Lleva su mano, desabrochando el pantalón para luego profundizar y darse algo de placer con ella. Una mueca surca su rostro al correrse presuroso, muerde sus labios en un arrebato de molestia.
¿No se supone debería excitarse con tan poco?
Mucho menos que se sentiría tan bien.
Pero bueno no tiene nada de malo, después de todo solo es una erección que fue causada por la excitación del momento, simple placer, nada más.
Nada de qué preocuparse
~
Despertar de manera tan impetuosa gracias al sonar del despertador indicando las 6 de la mañana ha sido muy doloroso, no solo por abrir los ojos tan apresurada mente dejándole ciego por la introducción de luz, si no por el dolor de cabeza que lo invadió al darse vuelta y rodar por la cama hasta caer de esta.
Sus sentidos están confusos y desorientados, tanto que no recuerda como llego a la cama.  Se levanta sobándose las nalgas. La caída ha sido amortiguada casi en su totalidad por su respingado y bien dotado trasero.
Un baño rápido le hace compañía a su buen humor de esa mañana, es extraño no recuerda mucho de la noche anterior y a pesar del malestar en su cuerpo por la resaca causada por todo el alcohol ingerido el día anterior. Esa estúpida sonrisa no abandona su rostro. Se lleva las manos a su cara, con los largos y estilizados dedos repasa cada contorno de su cara, sintiendo bajo sus yemas la piel estirada de lado a lado, está ahí. Se convence del todo al tocar su boca, sus labios formando esa diminuta pero anhelante sonrisa. ¡No entendía!
 Algo bueno tuvo que suceder para que su rostro refleje la satisfacción interior que está sintiendo. Se siente tonto y contento a la vez.
Pero ¿Por qué?
Le hubiese dado más importancia y su mente hubiese trabajado extra buscando posibles teorías acerca de su repentina satisfacción de no ser por el sonido agobiante que salía de afuera, anunciando visitas. Frunciendo el ceño y ahora llevándose los dedos a las cienes para masajearlas por los piquetes que amenazaban con volverle loco,  haciendo sufrir a su sensible y  frágil cabeza.
El constante tintineo en la puerta hizo que la ducha fuera lo menos placentera posible, saliendo completamente desnudo sin darse tiempo de secarse con una toalla las insaciables gotas que recorrían presurosas su piel. Y no es que esto le importase mucho, tenía la manía de recorrer sin pudor alguno su instancia por las mañanas y de hecho a la hora que se le diese la gana, después de una ducha; desnudo, sin ninguna prenda que cubriese su andrógina y perfilada piel.
Mientras paseaba por los pasillos el sonido del timbre se escucha más fuerte, era insistente la persona que estuviese del otro lado de la puerta.
-Ya voy, ya voy maldita sea…-reprime un gruñido por el fuerte dolor que solo se reciente más por el molesto ruido.
De perfil sus ojos se pasean por un enorme espejo que se encuentra instalado de manera precisa a un lado, pegado en la pared siendo adornado por un bello macetero al lado. 
Gerard es un chico vanidoso, mientras más veces pueda apreciar su figura antes de salir al mundo exterior; mejor, de hecho mientras más veces un espejo le recuerde lo atractivo y buen mozo que es, mejor. Una deliciosa satisfacción para su ego.  Esta vez no le molesta para nada verse desnudo, de hecho sonríe. La suerte que tiene el espejo de poder maravillarse de reflejar su esbelta virilidad.
Un clic le hace devolverse, lo recuerda. No está solo, la presencia imponente del chico tatuado se hace presente en sus recuerdos, abarcando completamente sin dejarle lucidez o espacio a otra cosa. Voltea para todos lados, rogando no verle por ahí, que aun siga dormido y no topárselo en ese pasillo. Que no quiere asustarle.
¿Qué pensaría de verlo así? 
Lo más probable es que es un completo desvergonzado pervertido.
Como un reflejo se lleva sus manos hacia abajo, tapándose la entrepierna, sonrojado se devuelve rápido hacia la habitación. Refunfuñando como un niño pequeño se envuelve una toalla a la cintura, aun con las mejillas con algo de color y el cabello chorreante aun, se dirige abrir rápidamente la puerta.
Detesta cambiar sus hábitos, le es placentero andar sin ropa, pasearse así en su departamento, ver como algunas chicas de edificios vecinos se asoman a verle cuando sin querer regala una sensual vista de su cuerpo por el ventanal del living, viendo inocente la vista demandante de esa ciudad tan bella y gloriosa.
No quiere cambiar, ni tampoco cambiar de opinión de tener un inquilino en su espacio, Frank le ha caído realmente bien y espera unir lazos más allá de una simple amistad muy pronto. Claro lazos carnales, sexuales, nada más. No hay cabida para otra cosa. O eso es lo que él piensa.
Abre la puerta y no le sorprende para nada la visita inesperada de su mejor amigo.
-Tenías que venir tan temprano a interrumpir mi placentera ducha-el reproche en su voz y el entrecejo fruncido del peli-negro le  hace sonreír-Y además te da gracia-Tuerce la boca-eres muy molesto sabes.
Gabe se tiene que morder los labios para no caerle a besos, son muy pocas las veces que se puede dar el placer de ver a su siempre paciente amigo fastidiado, y lo mejor haberle interrumpido en ese preciso momento, es una imagen muy tentadora. Gerard Way con la piel mojada, una diminuta toalla envolviendo su objeto de deseo, solo esa prenda haciendo la diferencia, apartándolo de la desnudez, el cabello húmedo, incluso chorreando algunas gotitas en las puntas aun.
¡Maldición!
-Me dejas pasar –Le mira a los ojos, suplicándole tenga un poco de compasión, que se vista decentemente o no tendrá la culpa de saltarle encima.
-No sé-arruga la nariz mirando hacia otro lado-no quiero.
-Gerard no seas así, recuerda quien fue el maldito que me dejo plantado ayer-Ahora es el quien le reprocha su falta de delicadeza.
Un suspiro, y se hace a un lado dejándole pasar.
Toman asiento en el living. El mayor rehusándose a ponerse algo más encima, es su departamento y el anda como se le antoje, y si quiere andar en pelotas también lo hace.
Caprichoso se deja escuchar de los labios de su amigo, Gerard estira sus labios cínicamente al recordar porque Gabe es su mejor amigo, su único y verdadero amigo, que le conoce tan bien.
-Entonces ayer cenaste tallarines-Hace una mueca de asco-La que te perdiste, la cena que me hiciste pagar, que por cierto fue bastante cara estaba deliciosa.
-Me imagino-Hace puchero-En otra, me hubieses traído algo.
-No seas caradura Gerard-Arruga el entrecejo-Eso es lo menos que te mereces por dejarme tirado anoche, solo por no dejar solo a tu nuevo amiguito.
-Se llama Frank –Ladea su cara recordando-Iero-Sonríe grande-Frank Iero.
-No te estaba preguntando-Entrecierra los ojos.
-Pero yo te quería decir-le sonríe.
-Por tu carita veo la pasaste bien anoche.
-Pues solo cenamos –Se rasca la cabeza lleno de recuerdos distorsionados.
-Soy tu mejor amigo Gerard, se lo que hiciste-le mira con reproche-Mejor di que la pasaste muy bien en compañía de Iero.
-Disculpa…
Una voz ronca, soñolienta se deja escuchar en el pasillo.  Ambos levantan la vista encontrándose con el protagonista de su plática algo recelosa del amigo de Gerard. 
Un Frank con el cabello revuelto, enmarañado como si un enjambré de avispas hubiese pasado por ahí e hubiese echo desastres con él. Rostro completamente adormilado, y como prenda de vestir solo le cubría únicamente un bóxer color azul, apretado.
Gerard sonrió instantáneamente al verle, sobretodo en ese estado, dejando a su vista complacerse con su pecho y piernas desnudas, tuvo que morderse los labios al verlo acercarse lentamente, maldiciéndose por haber dejado entrar a Gabe y no estar solo para recibirle así
Frank hace rato había despertado, pero es de los tipos que le cuesta despabilarse luego de un sueño profundo y anhelante.  Tenía la garganta reseca, necesitaba un vaso de agua. Poco le importo adentrarse a buscarla solo en bóxer. Escucho los murmullos de gente hablando. “Tenemos visitas” pensó. Reconoció la primera voz, la de su coqueto arrendador, y otra que se le antojo molesta y fastidiosa. Como la rata que es, se quedó escuchando parte de esta escondido, salió al escuchar su nombre ser mencionado varias veces.
Sin importarle la mirada de sorpresa del tipo alto de piernas largas y cara compungida por verle en esas fachas, se dirigió hacia ellos, metió una mano a su bóxer  rascándose la entrepierna como quien hace de lo más normal en su casa luego de despertar.
La cara de asco del visitante le dio satisfacción, con malicia en su rostro alzo una ceja viéndole arrogante y altanero.
-Que malos modales los de tu amiguito Gerard-arrastro las palabras volteando a ver al peli-negro con sorpresa y molestia.  Apretó los puños al ver la mirada de su Gee mirando fijamente la mano del tatuado, viendo esa zona, con deseo en su mirada. ¿Pero cómo era esto posible?-¡GERARD! –le zamarreó el brazo para que dejara de ver a ese sujeto.
-Ehh, vale ¿qué quieres? –El enojo se dejó ver, como no lo dejaba fantasear un rato, Frank les miraba divertido, y Gerard al darse cuenta de la situación opto por llevar su mirada a otro lado, sonrojándose medianamente.-Digo…¡Frank!-Le mira cambiando y fingiendo sorpresa de verle-No sabía que ya estabas despierto, te presento a Gabe, uno de mis mejores amigos.
-El único de hecho-Le soltó molesto analizando y comiéndose con la mirada al ladrón de toda la atención del oji-esmeralda-Ya podes sacarte la mano de ahí, es muy desagradable sabes.
-¡Oh! –dirige la mirada hacia abajo-Disculpa-Sonríe inocente-no me había dado cuenta-y la mirada avellanada vuelve a verle retador–Un gusto Gabe-Alza la mano, la misma que tenía dentro del bóxer.
-Paso….–Gruño.
Frank solo se encogió de hombros sin darle importancia, se dio media vuelta y se largó a buscar su agua. La sonrisa cínica antes impresa en su rostro desapareció enseguida, dejando una seria sin ningún ápice de emoción en esta, al no estar en precedía del peli-negro, ¿para qué fingir? si este no le miraba.

~

-Una malteada de fresa para mí y…-Mira a su acompañante.
-De chocolate por favor-Termina su pedido.
Todo lo ocurrido hace unos momentos en su departamento había sido bastante raro y bizarro. Gabe se había encabronado bastante, haciéndole salir para encararlo con un sinfín de preguntas. Que por los momentos no sabía cómo contestar, que aún no tenían respuestas.
Lo único que si tenía fe de poder contestar era, que ese chico que ahora residía en su básicamente hogar. Le atraía, le fascinaba… quería llevárselo a la cama ya. Sin importar un ¿cómo? o ¿Por qué?. Casi se le hace agua la boca al recorrer su pecho desnudo ¡Maldición! Que ese chico es arte puro. Todos esos bellos dibujos impresos en su piel. Le dejaron boquiabierto. Es que nunca se imaginó que no hubiese ya casi porción de piel sin tinta alguna en él. El tatuado era toda una sorpresa. Una deliciosa y sensual sorpresa.
-Me responderás porque dejaste entrar a alguien así a tu casa-La mirada severa de Saporta le obligo a concentrarse en la conversación y dejar de estar volando despierto en los recónditos pasajes del cuerpo ajeno.
-Pues, es un favor que le hice a Matt.
-Ahh tú, tan buena gente no.
-Qué quieres decir-Levemente arrugo su entrecejo-Siempre que me piden un  favor, trato de responder como es debido Gabe. A demás ¿cuál es tu reclamo? Que no te cayó bien Frank….ese no es mi problema.
-Lo viste, ¿cierto?
“¿Que si lo vi?, más de la cuenta diría yo”
-…..
-Se estaba burlando de mí, retándome a no sé qué-Suspira-No se Gee, pero hay algo de ese sujeto que no me cae.
-Y que es lo que no te cae-Sonríe burlón.
-¡Idiota!-Le mira ceñudo-Hablo enserio.
-Explícate
-No sé, el sujeto de por si es raro, digo es un atrevido para rascarse en mis narices como si fuese lo más normal del mundo.
-Bueno..yo siempre lo hago-Se ríe-¿Que no me mires así? Lo más seguro que tú también lo haces.
-Si pero no enfrente de las visitas Gee, maldición tomate esto enserio.
-Gabe-Suspira cansado-¿Porque estamos hablando de Frank?
-Porque eres mi amigo y no quiero que nada malo te pase-Le mira serio, Gee pensaba burlarse pero esa mirada determinante de su amigo le dejo sin habla, envolviéndose en ella, y amando que alguien se preocupe tanto por él.

~
El departamento está en completo silencio, sin nada más que el sonido de su imponente respiración. Esta solo, su arrendador se ha largado con el sujeto insoportable y lo más seguro es que se tardaran en regresar. Mira a su alrededor, comienza a recorrer el lugar con la mirada para luego hacerlo con sus dedos. Pasa por los pasillos tocando el borde de la fría pared. Llega a su destino.
La habitación de Gerard.
Una perceptible sonrisa se coloca en sus siempre rojizos labios, la puerta está cerrada, niega con la cabeza sabiendo que eso no es ningún impedimento para él.
Haciendo acopio de sus mañas y destrezas consigue abrir la puerta, violar la poca seguridad de un espacio privado que no es suyo.  Enciende la luz al encontrarla en penumbras, el aroma de su presa se mezcla en su nariz, desbordándolo, empezando a gustarle como huele, ese aroma tan de él. Toda la habitación esta atestada de su fuerte y varonil fragancia. Recorre el lugar con sus fieros ojos, luego toca con sus dedos sus pertenencias, mira su cama esta es de dos plazas, se ve acogedora a la vista. 
El joven artista ama su trabajo, sus creaciones. Las paredes hacen presencia de su arte. Se dirige hacia el armario, necesita comenzar a buscar, sin importar por donde empiece.
El sonido de su celular le interrumpe su andar, sin tomarse la molestia de quien es el remitente se lo lleva al oído y contesta. Reconociendo inmediatamente la voz. Su mirada cambia, un brillo malévolo asoma sus irises, una sombra negra las cubre.
-¿Qué quieres?
Mira un cuadro, donde el peli-negro sonríe abrazando a Gabe. Indiferente escudriña ese cuadro al escuchar la voz del otro lado.
-En eso estoy.
Contesta seco, sin quitar su mirada de esa sonrisa, la sonrisa que cuelga de los labios del oji-verde en esa foto.
-A mí no me das órdenes, sé muy bien cuál es mi deber.
Corta apretando el celular en sus manos, lo observa y sonríe con malicia, con rencor, con odio.      

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