Capítulo 10 • Bright
lights been cast a shadow
Su respiración era lenta, muy calmada, tanto que si no
acercara su cara a comprobar que verdaderamente se encontraba respirando,
pensaría que el hombre acostado en esa enorme cama de sabanas acogedoras y
suaves al tacto de algodón, es un cadáver. Su piel extremadamente blanca, que
hacía que cada pequeño lunar en cualquier área del cuello y alrededores, resaltara
y le invitara a sus ojos a apreciarlos por más de un minuto.
Se vio tentado de llevar la punta de la nariz hacia el
pequeño anillo de lunares en la clavícula y luego dejar una marca rojiza con
sus labios. El tiempo que ha tenido viviendo en ese departamento junto al
pelinegro es poco, tanto que aún no ha tenido el tiempo de tener una intimidad
más apropiada con el propietario de la gallería, más allá de lo que sucedió con
ellos el día que decidió cortar la electricidad de ese complejo departamental.
Lo que sucedió esa noche cambio la perspectiva que se
había creado sobre cómo abordar el plan a su manera, haciendo las cosas más sencillas
y rápidas. Seguir el plan asignado por la cabeza de “Shades”, ese hombre que
tan celosamente guardaba su identidad y que solo una sola vez le había visto la
cara durante el tiempo que llevaba en la organización criminal, el hombre le
hacía honor a ser la cabecilla, la mente sádica y el cerebro de ese averno, era como la maldita
sombra de la cual solo se oía hablar pero nadie sabía de su verdadera
existencia. Esos ojos color amarillo como el ámbar, difícil de olvidar más no
solo por el enigmático color pigmentado en sus irises, sino por el brillo
hambriento de sangre que vio en ellos.
Desde un principio su mayor objetivo era ese, tener
frente a frente a ese hombre. Y ahora el precio de ganarse un poco de la
confianza de ese inmundo ser, residía en que cumpliera con la orden de acabar
con el risueño pelinegro, pero tenía que hacerlo de forma lenta, siguiendo el
condenado plan en el cual ganarse la confianza de Gerard, ese solo era el
comienzo.
Pero desde esa noche cuando el deseo carnal se encargó
de hacer todo su trabajo por sí mismo, sabía que seguir ese jodido plan se
convertiría en su peor error. Después de todo en sus planes
no entraba matarlo.
El pelinegro comenzó a moverse de un lado a otro como
queriendo despertar de un mal sueño, los ojos de Frank le siguieron
tentativamente sin dejar de preguntarse un sinfín de cuestionamientos y hacer
más nudos confusos en su mente de los que ya tenía.
¿Qué fue lo que hiciste? ¿Por qué les interesas tanto?
¿Por qué te quieren muerto?
Los pardos ojos de Frank se achicaron al notar algo
importante, debía averiguar que lazo unía a Gerard a esa organización, ¿debía
haber algo oculto? Algo más allá de lo que sus ojos captaban. Luces que no
estuvieran ocultas entre sombras, que brillaran y le dieran solución a todas las
incógnitas sin salida.
Según la información que tenía sobre Gerard resultado
de su propia investigación, el moreno de ojos verdes había perdido a sus padres
en un incendio hace más de 10 años, al parecer fue un caso sin resolver porque
según el informe forense, los cuerpos ya se encontraban sin vida horas antes.
Lo demás era información sin importancia, Gerard heredo
la fortuna de sus padres muertos, vivió un tiempo con sus abuelos hasta que
decidiera independizarse antes de tiempo.
Pero eso era poco o nada, debía saber más de Gerard,
aparte de conocer su record de amantes, que era un casanovas rompecorazones. Podría
asegurar que Gerard era un buen tipo y que no rompía ni un plato.
-Tu no sería capaz de matar ni a una mosca….-Dijo en voz
baja observándolo detenidamente sin querer dejar un minúsculo espacio de piel
sin admirar.
Pero…
Hay algo en ti….
Algo que me hace dudar en todo Gerard.
Tal vez el único que
podría responder a todas sus interrogantes seria el mismo Gerard.
Quizá al final si quiero ganarme tu confianza.
El amigo del oji-verde, Gabriel se había marchado
luego de dejar a Gerard dormido gracias a un calmante en su habitación y luego
había dedicado su tiempo a fastidiarle con preguntas. El sujeto era suspicaz,
desconfiado y para su mala suerte muy inteligente. Si fuera un entrenador o profesor de la academia
de policías le daría un +A, porque para ser agente se necesita desconfiar de
todos y de todas. Solo esperaba que su intento de detective sucumbiera pronto y
no metiera sus narices demás en donde no lo llamaban o sabía cómo terminaría.
Si los de allá se daban cuenta que un cabo suelto entorpecería su trabajo
estaba seguro de que manera lo mandarían a callar. Más sin embargo Frank no
podía culparlo, el hombre solo estaba preocupado por su amigo, y como todo buen
amigo solo quería cuidarlo.
Pero si Gabriel era astuto Frank lo era más, no había
tenido que mentir mucho después de todo, si se encontraba en New York era por
cuestiones de trabajo (Aunque sin especificar qué tipo de trabajo), su
verdadero nombre si era Frank Iero, y si los contactos de Saporta llegaban
hasta la base de datos policial, y sabía que como abogado del ministerio
público los tenia, ahí no encontraría nada, Frank estaba más limpio que un
sacerdote común.
Cuando sus ojos pardos volvieron a fijarse en el bello
durmiente, este ya estaba despierto y le observaba con ojos somnolientos y
confundidos.
-…eh.. ¿Hola?-Gerard sintió la voz pastosa por lo cual
paso saliva por la garganta varias veces sintiéndola amarga, lo último que
recordaba fue a Gabe abrazándolo mientras se dormía en un profundo sueño.
Encontrar a Frank mirándolo tan fijamente le había tomado por sorpresa luego de
despertarse.
-Hey…¿Te sientes mejor?
-..Ummm supongo… ¿Gabe?
-Se fue y me dejo ordenes muy estrictas respecto a
ti-Le conto haciendo una mueca de burla y molestia al mismo tiempo-Tu amigo es
un bribón rompeculos cuando se lo propone ¿sabes?
-..Algo se-Los ojos de Gerard se abrieron como si
recordara algo para luego comenzar a negar con la cabeza avergonzado-¿Te estuvo
molestando, no es así? …Ohh Frank no le hagas caso, el solo es muy exagerado y
molesto.
-Si bueno, eso es lo de menos… al parecer te quiere
mucho, por eso lo hace.
-Sí, a veces creo que demasiado.
-..¿Te molesta que se preocupe por ti?-Pregunto
confundido.
-…No es que me moleste….es solo..-Se quedó callado un
rato como asimilando sus palabras y ordenando sus pensamientos, luego de un
rato respondió-Es solo que a veces es muy intenso.
-..¿Intenso?...no me lo tomes a mal Gerard, es normal
que se preocupe por ti además….. no deberías de ser tan confiando respecto a
mí.
-Acaso…¿Debo desconfiar de ti?... ¿Algo que deba
saber?
Gerard lo pregunto achicando los ojos, de repente
sintiéndose incomodo con la mirada que le ofrecía Frank cuando menciono eso
último. Lo miraba tan intensamente con un brillo lleno de…. ¿misterios?, como
si su mirada lo llamara a que descubriera todos sus secretos y le indicara que
él conocía los suyos. Como si le dijeras que temiera y corriera, que escapara y
se escondiera.
Pero ¿qué temiera a qué?
Y se escondiera ¿de quién?
Aunque nada de eso tenía sentido, a lo mejor se estaba
imaginando cosas y la mirada del castaño no era más que fuerte y algo
intimidante, aun se sentía algo mareado por la pastilla que le había hecho
beber Gabe, a lo mejor su propio cansancio le hacía ver cosas, con la voz
bajita y sintiéndose repentinamente tímido le pregunto -..¿Pasa algo Frank?
-….No, nada… -Lo miro un momento antes de desviar la
mirada y levantarse solo para tomar una cajita en la mesita de noche al lado de
su cama y luego llenar un vaso con un jarro de agua fresca que el mismo Frank
había traído hace poco -Lo que te dije anteriormente solo es una observación-le
dijo colgando una sonrisa burlesca en su rostro antes de entregarle el vaso con
agua.
-…Gracias-Susurro mirando con ganas el agua, de
repente fue consciente de lo seca que tenía la boca, se tomó todo el vaso de
agua y se negó a la pastilla.
-Bien, no has comido nada y tu amigo me dejo claro que
debía alimentarte y luego darte este calmante, pero primero déjame prepararte
algo.
-..No tengo mucha hambre, pero una taza de café
estaría bien-Gerard hizo el intento de levantarse pero un pequeño mareo le
sobrevino por lo cual Frank lo tomo de la cintura pegándolo a él.
-Nada de café Gerard, te preparare algo nutritivo para
que te devuelva las fuerzas por no comer como se debe -Le reprendió Frank al
sentir que el pelinegro era tan manejable como un muñeco, para su contextura y
altura no pesaba mucho, era bastante delgado y algo le decía a Frank que el
pelinegro debía tener problemas con llevar una dieta y alimentación adecuada.
Sin replicas por parte del moreno, Frank se lo llevo a
la ducha y decidido salirse antes de que la tentación se hiciera irresistible y
terminara quemándose entre las piernas de ese hombre.
~
Estaba terminando de colocar la mesa con todo los
alimentos que había preparado el tatuado hombre cuando Gerard ingreso, llevaba
mejor cara que cuando se levantó, con sus ojos verdes llameando en emociones
vivaces y una sonrisita agradecida en su rostro al ver la comida que le había
preparado, llevaba el cabello ya seco al parecer gracias a la secadora, y una
vestimenta casual de jeans viejos desteñidos y una camiseta negra.
Gerard se quedó sin palabras al ver la comida
preparada, tenía que admitir que todo se veía muy bien y además olía exquisito.
A pesar que siempre había sido de comer poco y últimamente sentía un gran nudo
en el estómago que no le dejaba pasar los alimentos luego de aquel dichoso
e-mail, ahora podía decir que sentía la necesidad de probar esos manjares.
-Todo se ve muy bien Frank, gracias.
-Espero que su sabor también sea de tu agrado -le dijo
Frank con orgullo, siempre le había gustado cocinar además que de pequeño esto
era más que una necesidad; una obligación- Son rollos de pollo rellenos de
espinaca con queso crema y una ensalada clásica-dijo antes de que Gerard
preguntara que eran-Adelante, sírvete.
Al final el moreno solo tomo dos rollos de pollo y una
soda, no quiso probar la ensalada diciendo que no era muy amigo de los
vegetales y no hizo caso de la sugerencia de Frank que era más saludable tomar
un vaso de agua o un zumo de frutas antes que una cola. Terminaron comiendo en
la sala mirando un tonto programa de dibujos animados porque a Gerard le
gustaban.
-Vamos hombre, si los padrinos mágicos son
divertidos-Agrego Gerard riéndose luego de una tontería que hacían el hada risueña
de pelo verde y el niño de gorrita rosa y dientes de ratón.
-A mí me parecen muy torpes, pero si a ti te gustan-Se
encogió de hombros sintiéndose repentinamente contagiado de la alegría que
trasmitía el risueño oji-verde, era tan aniñado a veces, que a Frank le causaba
una especie de ternura y algo más que no sabía cómo descifrar.
-….Bueno, si quieres podemos ver algo más…..ehh caliente.
-..¿Cómo? –Pregunto con la guardia baja, por estar
sumergido ante el descubrimiento de nuevas emociones por culpa de ese atrevido
oji-verde.
-Ya sabes, tengo varias porno que podríamos ver…
homos, heteros, trios, orgias…algo de bondage- Gerard se mordió el labio
interior al decir lo último.
“joder” pensó Frank con el pulso alterado.
Frank casi se atoro con la saliva.. ¿orgias? ¿bondage?
Vale y el que pensaba que el sujeto era
aniñado y tenía una sonrisa inocente, lo que son las apariencias pensó, el
pelinegro era un depravado cuando de sexo se trataba y Frank debía tener eso
bien claro, lo que lo ponía más confundido era el llamado en respuesta de su
propio cuerpo ante las sugerencia mencionadas por Gerard. Ese calor interior y
el engrosamiento en su entrepierna solo significaban una cosa.
No lo dejo responder cuando ya le estaba dando play a
una de esas películas, eran dos hombres los que salían al inicio hablando sobre
el capítulo anterior en cockyboys o algo así, según se reproducía el capítulo las
escenas variaban, y Frank sentía como comenzaba a sudar al sentir que Gerard se
había sentado demasiado cerca de él. En el plasma las imágenes iban y venían,
luego de toqueteos entre chicos jóvenes bailando y haciendo striptease al
público, la escena cambio a algo mucho más íntimo y caliente.
A Iero no se le grabaron los nombres que aparecían en
televisión de las estrellas porno incluso dejo de prestar atención cuando los
muchachos comenzaron a jugar entre ellos y las cámaras hacían acercamientos a
sus virilidades erguidas y lubricadas.
-¿Sabes Frank?…creo que estoy demasiado duro para no
entrar en acción también, así que…
El sonido del zíper bajándose le advirtió a Frank a
que se refería ese pervertido pelinegro, cuando lo volteo a ver, Gerard ya
agitaba su mano dentro de sus calzoncillos, con la boca abierta sorprendido por
la audacia y picardía del moreno, Frank le miro perplejo.
Sí; ellos ya habían estado juntos y sí; esa noche lo
hicieron más de una vez, pero de alguna u otra forma, una cosa había llevado a
la otra, sin dejar cabida a la razón dejaron que sus cuerpos deseosos se
complacieran, sintiendo que todo lo que hacían estaba bien, sin embargo ahora
se sentía como si algo hubiera cambiado, sintiéndose algo cohibido al
principio. Tal vez fue la sorpresa, lo arrebatadamente atrevido y sensual que
era su arrendador y que no se esperaba el camino que tomaría una tranquila
tarde entre ambos.
Si eso
era, no podía ser otra cosa.
Frank en esos momentos se preguntaba si podía haber
algo más erótico que ver ese cuerpo esbelto tirado en el sofá, con la camisa
negra subida dejando ver el tenso abdomen, los pantalones caídos a la mitad de
la nalga, dejando la punta rosada del pene duro como una piedra envuelto en los
largos dedos alrededor, hacían la gloriosa vista, junto con el apretado saco
debajo.
Y la televisión dejo de existir junto con los sonidos
ahogados de los muchachos, el único sonido que su oído decidió captar fue la
respiración agitada de Gerard, los tímidos gemidos que salían de vez en cuando
y pudo ver como este se estremecía ante su mirada que no dejaba de barrerlo
entero, esa era una preciosa imagen, tan nítida y erótica que sería un
sacrilegio interrumpirla y participar en ella, aunque sus propios pantalones
estuvieran a punto de reventar ante lo excitado que se encontraba y la boca
salivara en exceso.
Frank lo único que decidió hacer fue poner su mano y
apretarse el abultado miembro que palpitaba ansioso, y comenzar a hablarle al
pelinegro para que se corriera para él, dejando de lado los estúpidos nervios
que sintiera al principio.
-Tócate más fuerte -le gruño al ver que Gerard
utilizaba su otra mano para apretarse los huevos y masajearlos -Eso es hermoso,
lo haces muy….muy bien-Le dijo alentándolo, notando que su voz tenía un efecto delirante
y morboso en el pelinegro que lo hacía estremecerse en placer –Deberías de
verte, eres tan exótico y placentero Gerard, muy muy caliente -….gimió ronco al
sentir como su propio orgasmo se formaba solo con esa majestuosa visión.
Y fue suficiente para que sus ojos se encontraran y el
climax se llevara la razón de Gerard, se sacudiera en un delicioso y demoledor
orgasmo, abriera la boca y gimiera fuerte cuando sus manos se mancharon de su
esencia pegajosa y blanquecina..
-¡Oh! ¡Mierda!…eso..eso fue….wow -Fue lo único que
alcanzo a decir Gerard cuando su respiración se volvía normal, y lo último que
Frank escucho antes que abandonara la sala, rumbo al baño.
No quería que Gerard lo mirara, se sentía algo avergonzado
de admitir que lo único que había necesitado para correrse fue apretarse un
poco el pene y mirarlo, eso era muy muy malo.
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